Diez curiosidades sobre William Hill, una de las mayores casas de apuestas del mundo

William Hill es una de las casas de apuestas más grandes y antiguas de todo el sector del juego. Con más de 17.000 empleados en nueve países distintos, ofrece apuestas deportivas y todo tipo de juegos de azar, tanto en sus más de 2.300 tiendas de apuestas, como en sus páginas web, por teléfono y a través de dispositivos móviles. Operando en más de 150 países, William Hill da servicios de apuestas a más de un millón de jugadores cada año. En su negocio online, abierto en 1989, la compañía tiene páginas web en 24 idiomas y en diez divisas distintas para que sus más de 300.000 jugadores registrados puedan hacer apuestas deportivas, financieras, jugar al casino, póquer, bingo y otros juegos online. La empresa, propiedad de dos fondos de inversión internacionales, cotiza en la Bolsa de Valores de Londres y en el índice FTSE 250.

Las diez cosas más curiosas sobre William Hill

Pero, ¿cómo se construye una empresa así? Si te pica la curiosidad, sigue leyendo para conocer las diez cosas más curiosas que no sabes de William Hill, una de las casas de apuestas más importantes del mundo.

1.- El fundador de William Hill comenzó su ‘carrera’ vendiendo apuestas ilegales en moto

Con más de ochenta años de historia, William Hill fue fundada por el británico del mismo nombre, el señor William Hill, segundo hijo de una familia numerosa de Birmingham, en el centro de Inglaterra. En el año 1915, y a la tierna edad de doce años (eran otros tiempos), el pequeño William dejó el colegio para trabajar en la granja de su tío. Poco más tarde se despertó su interés por las apuestas, y mientras se ganaba la vida como operario en la Birmingham Small Arms (una fábrica local de armas, bicicletas, motocicletas y coches), comenzó a recoger apuestas ilegales entre sus convecinos, según cuenta la leyenda, montado en una motocicleta.

2.- Siendo aún menor de edad, Hill se alistó en la policía irlandesa 

Con dieciséis años, el bueno de William mintió sobre su edad para unirse a los Black and Tans, una fuerza de reserva de la Real Policía Irlandesa, quizá para escapar de una dura vida laboral y de un estricto hogar abarrotado con sus doce hermanos. Destacado en Mallow (en el Condado de Cork), William se dedicó a coger apuestas en un pub local, el Moss Foley. Una vez de vuelta en Birmingham, Hill siguió firme en su intención de establecerse como corredor legal, pero en 1925 perdió todo su capital por la imposibilidad de cubrir dos apuestas demasiado grandes que le llevaron a la ruina. Sin desanimarse, Hill se mudó a Londres y en el año 1929 ya tenía de nuevo en marcha su negocio, recogiendo apuestas en las carreras de galgos. Consiguió entonces el capital suficiente para aliarse con Northolt Park Racetrak, una empresa que se haría famosa en Reino Unido por las carreras de ponis. Para entonces (corría el año 1923), Will ya se había casado con Ivy Burley, con la que tuvo una única hija, Kathleen. Pronto, el intrépido William volvió a concentrarse en las carreras de galgos, logrando establecer una pequeña oficina ilegal en la calle Jermyn, en la que operaba aprovechando un vacío legal que permitía hacer apuestas por adelantado, pagando con cheques enviados por correo o entregados en persona, con semanas de antelación. Muy pronto, William había ganado suficiente dinero para trasladarse a una oficina mayor en la zona de Park Lane.

William Hill (izquierda) con Joe Coral, fundador de otro de los gigantes británicos de las apuestas, en el hotel Claridge de Londres en junio de 1970.

3.- El corredor de apuestas honrado que se hizo millonario

Era el año 1934 cuando se gestó la multimillonaria empresa que hoy día conocemos como la casa ‘Donde apuestan los que apuestan’. Pero en esa época, las apuestas seguían siendo ilegales, por lo que los corredores podían incluso negarse a pagar a los apostantes; no había ninguna cobertura legal, era un negocio de confianza. De hecho, se sabe que hubo muchos fraudes a jugadores en aquellos tiempos, pero Will Hill se creó una reputación como hombre de negocios honesto que siempre pagaba las apuestas ganadoras. Quizá por eso, su negocio creció hasta llegar a tener cerca de medio millón de clientes en la década de 1960, aunque a finales de los años 30, Hill ya se había convertido en el primer corredor de apuestas millonario. La historia de William Hill nos demuestra que fue un dotado y tenaz hombre de negocios y un corredor de apuestas vocacional, que se convirtió en multimillonario trabajando duro y siendo un empresario honesto. Amaba los caballos, salía de pesca con frecuencia y patrocinaba ligas de cricket juveniles. A mediados de los sesenta, las tiendas de apuestas eran tan populares ya en el Reino Unido que los corredores tradicionales tuvieron que adaptarse, así que Hill comenzó a forjar la gran compañía que hoy conocemos. En el año 1970, William Hill se retiraba, falleciendo al año siguiente a los 68 años de edad.

Nimbus ganó el Epson Derby en 1949. Lamentablemente, su carrera no duró mucho más.

4.- Como buen británico, William Hill era muy aficionado a los caballos 

Ya como un hombre rico, William pudo ya dar rienda suelta a una de sus mayores aficiones, la cría de caballos. La cuadra William Hill fue propietaria de Nimbus, que corrió nueve veces y ganó seis carreras (July Stakes, la 2000 Guineas y el Epson Derby en 1949), pero su meteórica ascensión se vio truncada por una lesión. A diferencia de su medio hermano Grey Sovereign, Nimbus fue un caballo ganador, pero tuvo un éxito moderado como semental.

Grey Sovereign, otro de los sementales pura sangre de William Hill, resultó ser un gran esprinter, pero no un campeón: tenía un temperamento difícil, lo que lo convertía en un animal impredecible, algo no muy apreciado en el mundo de las carreras de caballos. El mayor éxito de Grey Sovereign se produjo a la edad de dos años, cuando ganó la carrera Richmond Stakes. Tras su retirada de la competición tuvo una larga y exitosa carrera como semental. Willliam Hill fue también propietario de otros purasangres como Sezincote, la potra Cantelo (que fue la única en ganar un clásico en St. Leger en el año 1959) o Be Careful.

Además de una enorme oferta de deportes, competiciones y mercados, William Hill es una gran casa de apuesta con fabulosos servicios y con un Bono de Bienvenida que ofrece a nuevos clientes hasta 100€ gratis en apuestas. Apuestasfree el añade un cashback de hasta 30€ gratis.

5.- William Hill  inventó las apuestas con cuotas fijas

En 1944 William Hill fue el primer corredor (bookie, como los llaman en UK) en ofrecer apuestas a cuotas fijas. Aunque Ladbrokes -aliada en España con Cirsa bajo la marca Sportium- fue la primera casa de apuestas con licencia en vender estas apuestas, William ya las ofrecía mucho antes como corredor a crédito. De hecho, los registros indican que demandó a Ladbrokes en los años 60 por copiar sus boletos. Pero como Will era todo un caballero y siempre actuaba con deportividad, sólo reclamó una libra por daños más las costas. Cuando el Reino Unido legalizó las tiendas de apuestas en el año 1961, Hill dijo que “eran un cáncer para la sociedad que se cebaba en los hombres trabajadores”. La explicación a estas sorprendentes declaraciones está en que William Hil, devoto católico, pensaba que las apuestas debían ser una actividad recreativa y competitiva sólo para quienes pudieran permitírselo. No sabemos si la tragedia que vivió Hill ese año pudo influir también en una afirmación tan drástica: con 37 años, su única hija, Kathleen, falleció.

6.- Una corporación millonaria

A su fallecimiento, y sin familia que pudiera hacerse cargo del imperio levantado por Hill durante cincuenta años, el negocio pasó a manos de Sears Plc., un conglomerado de zapaterías británicas que tus padres recordarán porque tuvo algunos almacenes en España. Bajo su mando, la compañía amplió de 1800 a 1988 el número de sus locales de apuestas, ya completamente legales. En 1989, William Hill fue comprada a Grand Metropolitan por la empresa Brent Walker. En la década de los 90, los locales de apuestas comenzaron a ser socialmente aceptados en Inglaterra y ya no tenían que oscurecer sus ventanas para proteger la identidad de sus usuarios. Se aprobó el permiso para abrir los domingos y para poder anunciar sus cuotas y ofertas tanto en sus propios locales como en los medios de comunicación. También se legalizaron las tarjetas ‘rasca y gana’ -muy populares en el Reino Unido- que pronto llegaron a las tiendas William Hill. Y así, mientras las apuestas se convertían en algo no sólo legal, sino aceptado y generalizado, Brent Walker vendió el negocio a Nomura, corporación japonesa dueña del tristememente famoso banco de inversión Lehman Brothers, por 700 millones de libras. A su vez, la corporación Nomura vendió William Hill a Cinven y CVC Partners -dos firmas de capital riesgo, la última con intereses también en empresas españolas como el operador de cable R, Cortefiel y Abertis– en 1999 por 825 millones de libras. En 2002, William Hill salió a bolsa en la London Stock Exchange con un valor 1 billón de libras.

7.- Hasta el año 2009,  la empresa no pudo usar su dominio www.williamhill.com

Curiosamente, hasta el año 2009 William Hill tuvo que usar el dominio willhill.com en su página web, a pesar de ser mundialmente conocida como William Hill. El motivo, www.williamhill.com estaba siendo usado por una bodega californiana con el mismo nombre. En 2005 la bodega dejó de usarlo, pero no fue hasta 2009 cuando William Hill pudo comprar el dominio y redirigir su presencia online.

8.- William Hill tiene una Fundación que construye escuelas en África

Creada en el año 2011 para ayudar financieramente a sus empleados en épocas de dificultades, la Fundación William Hill es independiente de la casa de apuestas, aunque está financiada por la casa y acepta solicitudes de ayuda de todo el grupo, en sus distintas localizaciones internacionales. También dispone de teléfonos y de una web de asistencia a empleados con información sobre distintos temas de salud, familiares, laborales, de finanzas…. Entre las donaciones más destacadas de la Fundación, la de más de 800.000 libras al Fondo para el Juego Responsable, para financiar sus trabajo de investigación en ludopatías, educación y tratamiento de los problemas con el juego.

Pero la Fundación William Hill también tiene proyectos fuera del ámbito de sus empleados o clientes. Uno de sus más ambiciosos proyectos, Proyect Africa, pretende mejorar las condiciones de vida de poblaciones de Kenia a las que lleva agua potable, atención médica y educación. Ha recaudado ya más de 238.000 libras para el proyecto, que tiene como padrino al ex futbolista galés Robbie Savage. Los empleados voluntarios de William Hill han realizado ya cinco viajes en grupo para colaborar en las tareas del proyecto. En el año 2014, un documental sobre el proyecto fue estrenado en la gala de los premios Bafta, los Oscars de la industria audiovisual británica.

9.- El premio literario Sports Book of The Year de William Hill ha cumplido 30 años

A William Hill no sólo le importan las causas sociales, también la cultura. Por eso hace ya nada menos que 26 años creó el concurso literario Sports Book of the Year, donde se elige el libro del año con temática deportiva, algo que contribuye a difundir las historias y valores de distintas prácticas deportivas, aunque desde algunos medios se ha criticado la tendencia del jurado del premio a galardonar libros que retratan la cara más oscura del deporte. En los últimos cuatro años, ha habido dos libros ganadores sobre dopaje en las carreras de caballos y en el ciclismo (‘Doped: The Real Life Story of the 1960’s Racehorse Doping Gang‘ de Jamie Reid en 2013 y ‘The Secret Race – Inside the Hidden World of the Tour de France: Doping, Cover-ups, and Winning at All Costs‘ de Tyler Hamilton y Daniel Coyle en 2012), uno sobre el suicidio del portero alemán Robert Enke (‘A Life Too Short : The Tragedy Of Robert Enke‘ de Ronald Reng en 2011) y el libro ganador en 2014, ‘Night games‘, de Anna Krien, sobre las aberrantes y morbosas prácticas sexuales de los jugadores de rugby en una ciudad australiana fanática de este deporte, Melbourne.

10.- Fiel a su gente: los primeros ejecutivos de William Hill llevan 30 años en la empresa

Parece que William Hill confía realmente en su gente, en los ejecutivos y empleados que llevan tiempo en la empresa y la conocen bien. En julio de 2014, el consejo de William Hill anunció el nombramiento de James Henderson como nuevo director general ejecutivo del conglomerado. Con 29 años de antigüedad en la empresa, Henderson era, hasta entonces director de Operaciones del grupo William Hill, con responsabilidades también en el negocio online, los locales de apuestas en el Reino Unido, William Hill Australia y William Hill USA. Su predecesor en el cargo, Ralph Topping, se jubiló tras trabajar 44 años en la empresa y seis como primer ejecutivo. Quizá esta sea una de las razones por las que en 2016, William Hill tuvo unos ingresos netos de casi 1,64 billones de libras y unos beneficios antes de impuestos de 225.6 millones de libras esterlinas. En España, William Hill era en 2013 el tercer operador de apuestas online más grande, con un 15% de cuota de mercado.