Aprende qué es y como usar ‘all-in’ en apuestas y poker

Seguimos repasando en nuestros post la terminología típica de las apuestas y, en general, del juego, para que siempre sepas de qué están hablando las casas o tus colegas cuando salen a relucir términos como bookie, rollover, P2P o trading.

Hoy te contamos qué significa ‘all-in’ cuando hablamos de apuestas deportivas y de póker. Literalmente, ‘all-in’ significa ‘todo dentro’, es decir, que vas con todo, que pones todo lo que tienes. La expresión se usa para explicar que uno está enteramente comprometido con algo y también, coloquialmente, para explicar que estás fundido, hecho polvo.

All-in en Póker

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En el juego de cartas por excelencia, el póker, la expresión ‘all-in’ significa apostar en una mano todas las fichas de tu stack, de tu pila de fichas. En una partida de póker no está permitido añadir más dinero de tu cuenta -o de tu bolsillo- en medio de una mano si te quedas sin fichas. Si tienes una buena mano y quieres asustar a tus competidores y haces ‘all-in’, haces la apuesta máxima que puedes hacer, pones todo lo que tienes. Esto puede salir bien o mal, si alguien iguala o supera tu apuesta, porque ya no tienes fichas para seguir jugando. Si esto ocurre, las apuestas siguen su curso y se crea un bote de dinero aparte del que serás excluido porque has hecho ‘all-in’ y ya no te queda dinero que seguir apostando. Se dice entonces que vas ‘restado’.

Otra forma de entrar en ‘all-in’ es que otro jugador realice una apuesta que iguale o supere las fichas que quedan en tu pila y decidas ver la apuesta, lo que te obligará a apostar todo tu stack restante y entrarás también en ‘all-in’. Si la apuesta no es sólo igual tu stack restante sino que lo supera, la diferencia a la que no llegues se añadirá al bote paralelo por el que no competirías, porque vas restado. En los torneos, estar ‘all-in’ es casi garantía de ser eliminado porque es fácil que alguien iguale tu apuesta.

All-in es una de las característica del más famoso estilo de póker, el Texas Hold’em No Limit, donde no hay una cifra máxima o tope de stack que puedas apostar, así que tu apuesta puede tan alta como elijas. El único límite está en las fichas que tengas metidas en la partida: cuando hagas el movimiento de apostar todo lo que te quede en el stack estarás ‘All-in’. No es un movimiento que pueda hacerse a la ligera, porque como ves, estarás arriesgándo todo, pero, obviamente, es una gran demostración de fuerza que se utiliza para que tus rivales crean -puedes estar marcándote un farol- que tienes una jugada maestra.

All-in en apuestas deportivas

All_inIgual que te contábamos que en el póker es una estrategia hacer ‘all-in’ para amedrentar a tus rivales, en las apuestas deportivas no tiene en modo alguno esta función, sencillamente porque tu rival es la casa de apuestas. Y a éstas es muy difícil impresionarlas… En apuestas deportivas alguien hace ‘all-in’ al apostar todos sus fondos cuando el resultado de un evento es casi seguro, para asegurarse unas ganancias aunque sean mínimas, porque las cuotas de un evento casi seguro son ridículas. Digamos, por ejemplo, que el Atlético de Madrid y el Bayern están disputando una semifinal de Champions League y el Atlético se clasifica en cuanto marque un gol, porque es el partido de vuelta y en la ida les ganaron 1-0 a los alemanes. Quedan dos minutos de partido y el Bayern ha marcado dos goles, pero el Atlético ha marcado el que les da el pase a la final. Si apuestas al Atlético en ese momento, aunque sea a cuota 1.01, ganarás casi seguro. Pero si –shit happens– apuestas todo lo que tienes y el Bayern marca, perderás toda la pasta que has apostado, que en el caso de ‘all-in’ es todo lo que tenías. Por eso, hacer ‘all-in’ en apuestas deportivas debe ser una decisión meditada, valorando las posibles pérdidas.

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