Mitos y leyendas sobre las máquinas tragaperras

Hoy venimos llenos de colores, luces y llamativos diseños. Como los de las fabulosas slots o máquinas tragaperras que puedes encontrar en bares, casinos y casas de apuestas online para pasar un rato divertido viendo girar sus rodillos y, quien sabe, quizá ganar algún dinero. Pero sobre estas máquinas (palabra clave que deberemos recordar más adelante), corren muchos mitos y leyendas que hoy venimos a destrozar, para que no albergues falsas esperanzas sobre tus posibilidades de éxito, y lo que es más importante, no caigas en la superstición, la paranoia o, lo que sería mucho más grave, la ludopatía. Los trucos, los sistemas y las argucias con las máquinas tragaperras para ganar más en menos tiempo son, en general, menos útiles que unas gafas de sol en una cueva.

La física y los supersticiosos: enemigos irreconciliables

Máquinas ‘calientes’, monedas ‘frías’…

Una de las creencias más habituales con respecto a las máquinas tragaperras es que las condiciones físicas influyen en ellas. Si bien es cierto que bajo temperaturas extremas de frío o calor casi todas las máquinas sufren -excepto las específicamente preparadas para ello-, las máquinas tragaperras no dan más premios cuando están físicamente calientes. De hecho, hay gente que cree que no es que las máquinas den premios cuando están calientes, sino que se calientan cuando van a dar un premio. Semejante afirmación es una soberana tontería, casi tan grande como creer que las monedas frías causan el mismo efecto.

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Otra de las estupideces más grandes que se oyen por ahí es que en los casinos bombean oxígeno para que los jugadores se sientan mejor, más despejados y sigan jugando. Lo que hacen los casinos es algo muy obvio, pero muy efectivo: tienen muchísima luz, hay música, copas muy baratas y chicas guapas ofreciendo canapés. Un ambiente encantador. ¿Quién querría irse?

Ni el lugar, ni la hora, ni el orden de llegada

La hora del día o la situación física de la máquina tampoco influyen en si las slots dan o no más premios. Hay quien cree que una máquina escondida en el fondo de un bar, detrás de una columna, es una mina de oro en potencia. Mira a tu alrededor, es más que probable que no hubiera otro sitio factible donde colocarla o que al dueño no le guste tenerla demasiado a la vista, por estética o por el tipo de público del establecimiento. Otro clásico mito de las tragaperras es creer que si juegas detrás de alguien que ha conseguido un premio, no te llevarás ni un céntimo. También es falso, porque cada giro de la máquina es aleatorio y no depende del anterior ni tiene que ver con el siguiente. De hecho, gente que ha echado sin ninguna esperanza la moneda del cambio que le sobra después de pagar el café tras ver a un habitual llevarse una pasta, también se ha llevado unos euritos de la máquina acto seguido.

¿Son de fiar los casinos? 

Los casinos y su fiabilidad es algo que muchos ponen en duda, intentando, de nuevo, echar la culpa a otros de su mala suerte en los juegos de azar. Los casinos y las casas de juego están pensados de principio a fin para que los jugadores no ganen más que ellos jamás. Todo el funcionamiento de los casinos gira en torno a esa máxima básica empresarial porque, de otro modo, no tendrían sentido. El juego por dinero es, en esencia, mayoritariamente desfavorable al jugador. Ahí está la gracia. Porque afrontémoslo: el juego es divertido… pero puede ser muy peligroso. Y si eres jugador y no lo sabes… tienes un problema.

Por eso a los casinos no les hace falta inventarse ninguna estratagema extra o extraña para ganar o para hacer perder a los jugadores. Hay quien dice -porque se ha visto mucho en las películas- que los casinos tienen controles remotos que pueden activar para hacer parar las ruletas o las tragaperras a voluntad. Es otra leyenda urbana sin fundamento. Las slots tienen programas informáticos que las hacen girar conforme a combinaciones aleatorias, como aleatoriamente giran las ruletas sin que nada o nadie intervenga en ello.

Los casinos online tienen la misma fiabilidad que uno físico, sino más. La regulación a la que se someten es muy estricta. Otra cosa es que sus condiciones, como decimos, sean leoninas y siempre a favor de la casa, y no del jugador. Y su conocimiento del juego, su potencia informática, de cálculo y estadística es difícilmente alcanzable por cualquier pobre mortal. Así que pensar en timarles es, de entrada, ingenuo e infantil. Dedica tus esfuerzos a algo más útil.

Falsas creencias sobre tragaperras y slots

Cómo engañan a las tragaperras la gente que las engaña

Nada de mística, ni fríos o calores ni máquinas recónditas. Pero la física salta de nuevo a la palestra. Quienes han conseguido ‘engañar’ a una tragaperras, han usado en el 100% de los casos que se conocen, métodos físicos para forzar a las máquinas. En realidad, trucos muy burdos -aunque algunos efectivos- que no tienen que ver con sistemas matemáticos, ‘calentamientos’ o predicción de ciclos en los que las tragaperras se comportan conforme a un patrón. La gente que engaña a las tragaperras lo hace usando, en general, la fuerza bruta o la trampa de fábrica: billetes atados a hilos que se recuperan para que la máquina nos devuelva el cambio, programadores que meten un código propio en las máquinas desde la fábrica para aprovecharse después…

Al estilo Rue del Percebe

A finales de 2014 la Policía detuvo en Sevilla y Málaga a una banda de ciudadanos chinos que manipulaban máquinas con unas varillas metálicas que metían en las ranuras de las monedas. También usaban el llamado ‘método pesca’ con billetes atados a un hilo de pesca que pueden ser recuperados para luego recibir el cambio. También usaban un dispositivo electrónico que ayudaba a sacar las monedas de la máquina. Vamos, muy burro todo. Cuando registraron los domicilios de los detenidos, había 2.200 euros en metálico: una absurda y patética miseria para arriesgarse a pasar unos cuantos años en la cárcel…

El ingeniero infiel y los mecánicos del swing

En el año 1982, un grupo de hombres rodearon una máquina de casino en el Caesar’s Boardwalk Regency en Atlantic City, abrieron la tragaperras y ‘el mecánico’ le insertó unas cuerdas de piano que les permitían manipularla para que rotase conforme a su interés. Tras otorgarse un jackpot de 50.000 dólares, el grupo abandonó el lugar dejando sólo al ‘jugador’ que debía llevarse el premio. Obviamente salió esposado del casino porque la policía tenía un soplo sobre el timo y estaba vigilando muy de cerca.

Ronald Dale Harris trabajaba como ingeniero programador en la Comisión del Juego de Nevada y se encargaba de programar slots. Al bueno de Ronnie se le ocurrió programar su propio código en más de treinta máquinas que se distribuyeron por todo Nevada. Cuando insertaba monedas con una secuencia específica, la máquina daba premio. No le cogieron hasta años después, cuando uno de sus socios ganó 100.000$ en un juego de lotería llamado Keno, que también habían pirateado. Ese fue el jackpot más alto pagado en la historia del juego en Nueva Jersey, así que hubo una investigación y se descubrió el papel que Harris había jugado. Ronald Dale Harris es uno de los personajes más famosos de la historia del juego y tuvo su propio episodio dentro de la serie Breaking Vegas. 

Cómo funcionan las tragaperras: no hay sistema que valga

Cada tirada de una tragaperras es completamente aleatoria, independiente de la anterior y de la siguiente. Como tirar una moneda al aire. Es como si la tragaperras tirase una moneda para sacar el primer símbolo, una moneda para sacar el segundo, una moneda para el tercero… y así sucesivamente. Nada de lo que pase fuera influye en eso. Ni el frío, ni el calor, ni dónde está puesta la máquina ni si es domingo o Semana Santa. La probabilidad de que salgan alineadas las combinaciones ganadoras combinada con el pago correspondiente a esos combos es lo que determina el llamado ‘payback’ de la máquina. El ‘payback’ es el porcentaje de dinero devuelto: entre el 80% y el 95% del dinero invertido por los jugadores en la mayoría de los slots. Es decir, que las máquinas funcionan en base a esos porcentajes de devolución, sobre los que están programados los algoritmos aleatorios que crean las combinaciones. En Estados Unidos hay un tipo que lleva años ofreciendo una jugosa recompensa a todo el que pueda demostrar que tiene un sistema ganador para las tragaperras. Nadie se la ha llevado todavía.

Hacerse rico con las tragaperras

La mística de las slots

Uno de los grandes problemas sobre los juegos de azar es, precisamente, su naturaleza. El azar parece algo místico, relacionado con fuerzas que escapan a nuestra comprensión y que pueden ser manipuladas en cierto modo si conocemos sus oscuros secretos. Si crees esto, has leído demasiado Tolkien, pásate a Star Trek en cuanto puedas. La cuestión es que en las apuestas deportivas o los juegos de cartas como el póker, por ejemplo, nuestros conocimientos sobre el deporte o el juego, sobre los jugadores, sobre un equipo o sobre una competición juegan a nuestro favor, mejorando nuestras opciones de ganar. En los juegos de azar no hay mucho que saber: en una slot, cómo operar sus distintos botones, en un bingo, cómo ir haciendo recuento de nuestros números, en una ruleta… Lo coges, ¿no? Además, en las apuestas deportivas, por ejemplo, las probabilidades matemáticas de los eventos a los que apostamos son mucho más favorables que las de los juegos de azar.

Los juegos de casino (ruletas, slots y bingos) son completamente aleatorios: somos nosotros y el azar, frente a frente. Una máquina, generando resultados conforme a una programación en base a un porcentaje de pagos. Lo único místico que hay en las máquinas son sus creativas decoraciones.

Hacerse rico con las tragaperras: el caso del finlandés afortunado

Hacerse rico con una tragaperras es tan difícil como recibir el Premio Nobel de Física, para seguir con nuestra amiga. Aunque hay gente que lo ha logrado, sí: en 2013 un finlandés ganó el jackpot más grande otorgado jamás con casi 18 millones de euros. Había apostado 25 céntimos. Esto es algo tan improbable como que te toque el Euromillones, que vayas a la luna o que te coma un tigre de Bengala. Pero podría ocurrir, así que, no desesperes.

Y para terminar un vídeo,  El secreto oculto de las máquinas tragamonedas. ¿Están programadas para perder? Que cada uno saque sus propias conclusiones.